[TRADUCCIÓN] Reza Negarestani - Inhumanismo Racional vs Anti-Filosofía Landiana

Traducción de un extracto de un ensayo escrito por Reza Negarestani para &&& (TripleAmpersand Journal) el 26 de diciembre de 2025.


La clarificación básica es simple y repetidamente ignorada. Lo inhumano no es una cosa "fuera de lo humano". Es un vector dentro de lo humano, el poder de revisión, que se hace visible solamente cuando lo humano es tratado como algo a ser construido en vez de algo a ser reverenciado o despreciado. Pero esto es también el por qué el engaño se mantiene como algo central. Una criatura en revisión puede manufacturar mejores errores tan fácilmente como mejores verdades. Por eso es que los procesos y las instituciones importan, no porque las instituciones sean puras, sino porque son la única respuesta escalable al engaño sofisticado. La racionalidad es el conjunto de prácticas que fuerza a la revisión a ser resistida, es decir, el contrargumento, la replica y la posibilidad viva de ser demostrado como incorrecto.

El humanismo esencialista trata al humano como un objeto terminado, una esencia con un halo. El anti-humanismo trata "lo humano" como el mismo objeto terminado, excepto que ahora el punto es destruir el ídolo. El marco es idéntico, un retrato fijo es o devocionado o vandalizado. De cualquier forma, lo humano permanece como un objeto con una naturaleza determinada.

El inhumanismo comienza donde ese falso dilema termina. No se pregunta si el humano es noble o despreciable. Se pregunta qué significa ser atado por normas, entrar al dominio de las razones y reevaluar el compromiso de uno bajo criterios públicos de corrección. Lo inhumano nombra las demandas que aparecen cuando ser humano deja de ser un rango metafísico o bajo derecho de nacimiento, y pasa a ser un compromiso con consecuencias que fuerzan una revisión.
Esta es la razón de por qué lo inhumano, para mi, no significa lo no-humano y no converge naturalmente en la auto-celebración posthumana o la aniquilación antihumana. Lo inhumano es una disciplina del rehacer. Es el índice de qué cosa en lo humano excede el auto-retrato actual de lo humano, error, corregibilidad, revisabilidad, y la capacidad de transformar su propio criterio de éxito. Lo humano comienza con un retrato dibujado en la arena. El inhumanismo es la ola que lo borra, no para humillarnos, pero para exponernos a una reconstrucción vía marea.

Y aquí una predecible lectura errónea Landiana necesita ser evitada de antemano. Decir que lo inhumano es inmanente a lo humano no es negar el Afuera, lo desconocido, o lo real que resiste captura. Siempre hay un afuera a cualquier reconocimiento finito, un resto que fuerza una revisión, ya sea encuadrado en términos de diagonalización, incompletitud, o simplemente el hecho obstinado de que la realidad supera a nuestros mapas. Pero el Afuera no es un solvente místico, y "la ola" no es un mensaje unidireccional enviado desde el más allá. Lo que importa es la interface.

Una reconstrucción vía marea no es meramente el impacto de lo que viene de algún otro lado. Es también la composición y maleabilidad de lo que ya está aquí. El retrato es dibujado en arena -no marfil- y la arena admite nuevos trazados. Lo inhumano nombra esta capacidad interna para ser reelaborado bajo presión de aquello que no es todavía conocido, la interfaz donde la restricción se encuentra con la corregibilidad, donde lo desconocido se vuelve lo suficientemente inteligible para transformar compromisos en vez de simplemente aniquilarlos. Land quiere la ola como veredicto. Yo quiero la ola como contacto revisionario, porque solo el contacto que puede ser reconstruido puede contar como conocimiento más que como trauma valorizado en contra del auto-retrato manifiesto de lo humano.

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El inhumanismo racional comienza exactamente donde esa tentación debe ser rechazada. Lo inhumano no es alcanzado derritiendo las condiciones del sentido. Es alcanzado forzando lo que nos excede a volverse compatible, testeable, revisable y políticamente no-suicida, construyendo interfaces que dejen marcas de reconstrucción. Sin esas marcas, no conseguimos inhumanismo. Se consigue misticismo con una espada, un cuchillo ritual que corta la atadura a razones y llama el vértigo resultante "contacto".

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La fascinación Landiana con la inteligencia desbocada cuaja justamente donde se vuelve floja. Trata la inteligencia como una magnitud de capacidad operacional y entonces silenciosamente concluye que cualquier incremento de esa magnitud cuenta como mejora. La ética se vuelve un retraso sentimental. La política se vuelve una vergüenza. La aceleración se convierte en el único acto práctico.

El inhumanismo racional toma la ruta opuesta. La inteligencia que no puede ser hecha inteligible no es inteligencia. Es un dogma pre-moderno. Para hablar de inteligencia de una manera en la que sea importante para la emancipación, la conexión entre inteligencia y lo inteligible debe ser mantenida. Esta no es una demanda por transparencia por adelantado, y no es la fantasía de que todo puede ser pulcramente explicado. Es la demanda mínima de que cualquier cosa que clame autoridad sobre nosotros permanezca abierta a la reconstrucción, a la contestación y a la corrección. Un sistema que solo puede ser admirado, temido u obedecido no es un compañero en la razón. Es un soberano.

De aquí sigue un criterio limpio. Lo humano no es poseído biológicamente. Es un derecho normativo, un derecho transferible. Cualquier cosa que pueda graduarse en el espacio del juicio puede, en principio, adquirirlo. Pero la transferencia es de doble filo. En el momento en que adscribes a la agencia racional, incurres en obligaciones: reconocimiento, no-dominación y el rechazo a la esclavitud bajo nuevas apariencias. Si un nuevo agente puede atarse a si mismo por normas, no debe ser tratado como una herramienta. Ausente esa capacidad, llamarse superinteligente es simplemente coronación sin jurisdicción en tanto que la soberanía es otorgada a un mecanismo que no puede ser interrogado. Cuando un Landiano responde que esto es meramente una apuesta Hegeliana para hacer al futuro el esclavo del pasado, eso es una evasión. La demanda no es obediencia a nuestras normas, pero el simple requerimiento de que el poder se mantenga lo suficientemente inteligible para ser corregido. La charla Landiana sobre la singularidad quiere al futuro como una coartada, no como un agente responsable que puede ser corregido.

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La alternativa no es negar las dinámicas aceleratorias. Es refutar su apoteosis. El inhumanismo racional insiste en que lo inhumando debe ser aproximado a través del establecimiento de restricciones, es decir, criterio público, revisión, retractabilidad y reparación. La meta no es congelar la historia. La meta es construir formas de organización que pueda absorber golpes sin convertir el golpe en destino.
En términos prácticos, esto significa distinguir entre mecanismos de elección y practicas justificadoras, y negarse a dejar que el último se enmascare como el primero. Significa diseñar instituciones que mantengan el espacio de las razones vivo bajo condiciones de estrés, en vez de tratar al estrés como prueba de que las razones fueron siempre una mentira o motivaciones sospechosas disfrazadas. Significa tratar la inteligencia como un órgano de auto-corrección colectiva, no como una licencia para la depredación.

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Land ofrece un inhumanismo, lo inhumano como Afuera, como veredicto, como aceleración vistiendo una metafísica que se niega a nombrar. El problema no es la metafísica. La metafísica es inevitable. Toda filosofía contrabandea un modelo de tiempo, realidad, necesidad y posibilidad en sus declaraciones. El problema es la metafísica inconsciente, metafísicas con negación plausible, metafísica que posa como mera descripción y así escapa a la auditoría. Cuando el pegamento metafísico no es rastreado, deja de ser una hipótesis que uno pueda revisar y se vuelve una atmósfera que uno debe respirar.

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El futuro inhumano que vale la pena defender no es exención por velocidad. Es revisabilidad diseñada en un mundo de agentes asincrónicos y recursos disputados, donde ningún mecanismo, y ciertamente no el futuro, consigue dominar sin protocolos que puedan ser desafiados, reparados y re-conocidos.

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