Registro de mi experiencia con el sabor de los números

Cada número tiene un sabor, esto es algo indiscutible. Recorren la lengua por todas sus caras, se deslizan por su base, cortan desde la punta lingual hasta el surco terminal. La escala completa del sabor numérico, desde el 0 al 9, se instala digito a digito en las papilas gustativas. Los números posteriores a la escala base son mezclas de sabores donde predomina el primer número visible de izquierda a derecha, en sentido de lectura occidental de números arábigos que conscientemente inicia con el 0. Es decir, el que marca la décima, la centésima y así. Por ejemplo, el 15 es una variación del 1 con toques de 5. El 258 es una variación del 2 con añadiduras de un 5 con tintes de 8.

El gusto hace un recorrido graduado, fragmentable, que percibimos punzantemente a nivel nervioso. Así, se va complejizando el sabor, siendo, por lo general, números de más de 4 dígitos muy difíciles de saborear. Bastante común es que alguien no quiera pasar de los 3 dígitos y, en la mayoría de los casos, es probable que aunque lo haga la complejidad del sabor solo le remita a una cosa otra, a un sabor ya conocido, a un promedio lingual o simplemente a una insipidez neutra.

El sabor de los números se siente a partir de una combinación de acciones específicas, cada una por separado y en conjunto, de manera móvil e intercambiable:


X Masticar su pronunciación reiteradamente y con cuidado. El tiempo es variable caso a caso.


X Pensar en una cosa otra, ir depositando la mente en un cántaro, dejando que la percepción numérica invada tu sentido del gusto.

X Privación del sueño y ayuno (siendo más efectiva su saborización cuando estas son en grados extremos).


X Accidentes, posesiones, encuentros con la fatalidad y el riesgo.

X Ingreso a estados febriles.

X Sobreestimulación de sentidos distintos al gusto.


En forma sencilla, los sabores de los números se podrían categorizar de la siguiente forma:

0 es avena, frutos secos, leche. A veces papa o derivados del trigo.


1 es tomate principalmente, pero también variaciones de platos a los que solemos asociarle, en su mayoría pastas. Cuando suele acompañar a otros números, funciona como especias o filtro.


2 es ácido y tiene más fuerza en los costados de la parte delantera de la lengua. Con ciertos números, como 0, suele tener un gusto parecido a la cúrcuma y el jengibre.


3 es líquido, una variable de sabores de agua. Es bastante sensible a la combinatoria y tiene un comportamiento de sabor algo impredecible.


4 es similar, pero tiene carga de hierbas y granos, de té y café. Es suave cuando acompaña a 3, 5, 6, 7 y fuerte cuando acompaña a 0, 2, 8. Es neutro ante 1 y 9.


5 es umami y se extiende por todas las papilas gustativas, sobre todo en las zonas cercanas a la punta y los costados. Con 2 genera un gusto tan disonante, como sabroso al que algunas papilas podrían demorarse en acostumbrar.


6 comprende todo lo dulce. Ronda las papilas caliciformes y fungiformes. Su sabor es terso, suave y continuo. Se presenta como un recorrido que llega a extenderse más allá de la lengua. Con 2 genera un contraste particularmente sabroso y que deja un gusto prolongado en la boca. Con 0 tiende a una armonía relajante.


7 posee un aroma sintético-frutal que da un sabor algo artificial, pero adaptable fácilmente a diversos contextos.


8 tiene un sabor salado que se siente en la parte trasera de la lengua, en su dorso y en algunas zonas laterales. A pesar de su forma, tiende a ser un sabor más punzante.


9 es amargo. En estado puro es fuerte y mareante, suele necesitar compañía para regularse. Por lo mismo, en contraste, los números de más de un dígito que inician con 9 suelen ser los más sabrosos, vibrantes y con un efecto más potente en el paladar. Aún cuando algunas personas no puedan saborear bien los números de 4 dígitos, tendrán mayor facilidad con los números entre el 900 y el 998. El 999 no se incluye pues la acumulación de 9 suele tener un efecto de anulación. Su centro de sabor suele estar más cerca de la zona de la garganta, pero se esparce en distintos grados por toda la boca.

Estas son reglas generales obtenidas a base de la experimentación, un mapa guía que traza el gusto numérico, pero de ninguna forma una serie de reglas gustativas. La experiencia del gusto numérico es dinámica, es una zona donde los números llegan a liberarse de forma diferente en cada encuentro. La gustometría numérica se desenvuelve en un territorio frágil, modular, cuyas piezas son susceptibles a cambios a través de traumas en su superficie. La estesiología especulativa tiene como propuesta modesta simplemente registrar percepciones, narrar vivencias en torno al gusto numérico, hacer un arca que contenga su historia y permita imaginar sus formas de ser. Esta es solo una primera aproximación a ser desarrollada a futuro.


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