Pequeña carta de amor a Pijama Party Style de Niña con Frenillos

Este disco tiene un encanto que va mucho más allá de la simple nostalgia o la añoranza. La fascinación que produce la energía adolescente -cosa que siempre ha seducido a la prensa musical- de fin de la primera década del siglo 21 en lenguaje rock y la sensación de voyerismo que entregan las grabaciones, sobre todo con esos fragmentos de conversaciones entre ensayos y teniendo en cuenta la calidad con que fue grabado todo, son algo que, para bien o para mal, todavía vive y se desarrolla en bandas chilenas actuales (podríamos pensar en los celebrados Confío en tus Amigos y en artistas que se relacionan con Gemelo Parásito Records, por ejemplo, aunque con sus claras diferencias). No es atemporalidad, pues el aura de banda que conocerías solo a través del boca a boca, Soulseek, MySpace, algún flyer de Fotolog o en un pequeño apartado reservado a lo local de una revista musical impresa no se puede hacer a un lado al pasear por las canciones. Hay algo más.


Niña con Frenillos es el progreso de un continuum que se puede rastrear desde Los Ex y Lilits hasta pasar por Diacatorce y Las Jonathan. Una energía noventera alimentada por la escuela de sellos como Geffen RecordsRough Trade Records4AD Records, del ambiente generado a nivel local por QuemasucabezaAlgo Records y Combo Discos, además de todo lo que fue el Riot Grrrl (sin llegar a encasillarles en ello) y el Punk.



Las canciones son bastante abiertas en su ejecución, pero también muy sencillas y directas. Hartos cambios de tempo e intensidad, un estado de ánimo fluctuante, dinámica ágil en la forma de tocar la batería y de combinar el fuzz melodioso de la guitarra con arpegios que coquetean levemente con los primeros años del Post-Rock, y esa voz agitada de ironía millennial mezclando inglés y español fraccionadamente, con cierta distracción, no como quien quiere proyectar una imagen exitista anglo -cosa bastante común entre quienes tienen como meta llegar a Lollapalooza y poco más-, sino que como una fan que desea dialogar con las bandas que le gustan, acercarse a ellas y también a la gente a su alrededor que de igual manera congenia con lo mismo, que comparte un mismo idioma, una misma cultura, una inquietud construida a través de los mismos fanzines y portales de internet.



Sin ser un álbum increíble, creo que es tremendamente conciso y me transmite un sentimiento transversal a la experiencia de los primeros años de adolescencia y adultez en la capital de este país -sería mucho intentar universalizarlo por completo-, casi fuera de tiempo, replegado, aún cuando sé que muchas de estas asociaciones son cosas de décadas más o menos recientes y que eventualmente se disiparán siendo reemplazadas por algo distinto. O quizá principalmente por eso, porque funciona como una fotografía.


Hay algo decididamente idiosincrático en este disco y no es coincidencia que se haya publicado justamente en 2010, a pesar de que en cuanto a lo sonoro se retrotrae unos 20 años atrás. No es solo la resaca que quedó después del casamiento entre el Indie Rock y el Noise Rock o el agotamiento de los regresos tipo Garage Rock Revival y Post-Punk Revival (con ese leve giro que les caracterizaba, suficiente para considerarles algo nuevo), es la culminación de una primera generación criada con internet y nuevas redes de comunicación que permitieron otros tipos de relación entre pares y de circulación para la música y la cultura en general, es una ansiedad productiva pre-web 2.0 que apenas empezaba a soñar con (y a través de) Android, una visión de mundo de quienes intentaron colonizar por primera vez la aldea global sin poder desenraizarse de su chilenidad o lo que se podría entender como chilenidad en ese tiempo y para esa porción de gente que pasó sus años más formativos en un periodo pos-dictatorial transicional. Una realidad que se fabrica después de Protagonistas de la fama, Rojo y Yingo, y justo antes del boom de Talento chileno, Yo soy y Mi nombre es. Ansiosa ingenuidad romántica -que a veces da un aire de incompletitud a las canciones-, comunidad abierta con lógica de foro e imageboard, potencia latente esperando a descargarse, hiperfijación antiritalínica devoradora de medios de comunicación de masas y una cantidad enorme de cariño cultivado en plazas atiborradas, bares pequeños y salas de ensayo a mal traer. La fuerza de este disco está en como registra toda esta neurosis, realizando una cartografía a través del sonido y haciendo aparecer un pedazo de mundo con la facilidad de un [▶play].


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