Mamá, están hablando de Aceleracionismo™ en Twitter de nuevo
"El aceleracionismo es un demonio, no una ideología" - Amy Ireland
Este mundo pareciera estar condenado completamente, pero tenemos la suerte (o la maldición) de que no es el único mundo posible. Es necesaria una capacidad de imaginación y procesamiento mayor, una que se sobreponga incluso a un mundo que ya ha acabado efectivamente, que solo se perpetúa a si mismo de manera automática y agotada, como residuo zombie insistente. El mundo parece regresar a la nada yendo hacia adelante. El futuro llega desmantelando el pasado, acumulándose en reversa. Creo profundamente que esto es, y suelo repetirlo en conversaciones con amistades, un problema de imaginación. Pero no se trata de una imposibilidad. Y aún si se tratase de eso, no es razón para detenerse. Es una motivación más para romper con ese conservadurismo estético que nos aprisiona como desechos secundarios de algo enorme de lo cual, sin embargo, no dejamos de ser -al menos en estos momentos- parte esencial. El cyberpunk ha muerto hace tiempo. Que así se quede.
Cada decisión de la humanidad está construida sobre lógicas existentes en planos mayores, un mecanismo de deseo instalado por el capital. "La formas de cultura popular burguesa aparentemente pedestres son aquellas que albergan las cargas xenolibidinales más fuertes dentro de ese mecanismo". Ahí se aloja lo que la CCRU llamó las K-tactics (o tácticas K), "un conjunto de tácticas que empuña la acumulación tecnocapital en contra del tiempo cronológico". La batalla más grande se conjura en un plano mental. Boom. Solo falta desengañarnos, llegar a comprender que el deseo no puede ser monopolizado por nada ni nadie, y dejar ingresar la acción como un factor si es que se logra plantear dentro de un marco fuera de lo ya conocido. Acción como investigación. Agencia especulativa. Juguetear con todo aquello que se nos escapa. Difuminar los sentidos y las percepciones multi-plataforma del yo.
"El futuro ya está aquí, solo que no está distribuido equitativamente" - William Gibson
"Puede que no seamos más que insectos polinizando máquinas que por ahora no poseen orgános reproductivos propios" - Manuel DeLanda
Cada tanto tiempo hay que soportar que por las redes se esparzan lecturas vagas o mal intencionadas sobre el qué, cómo y porqué del aceleracionismo. Se repiten los mismos puntos de siempre: que es una ideología fascista (lol), que busca hacer colapsar el capitalismo utilizando más capitalismo (lol), que es una abstracción que ignora condiciones materiales (megalolz), que es solo caos y terror desenfrenado (quizá), etc., tratándolo como algo reciente y pasajero, un juguete nuevo que pronto perderá su encanto, cuando lo cierto es que su existencia se pude rastrear fácilmente hasta los 90, con varias semillas esparcidas a inicio de los 70 y desde antes (siempre se puede hilar más fino), y que ha tenido distintas variantes a lo largo de su(s) historia(s), dificultando -conscientemente y por deber- el poder representarle de forma unitaria y lineal. Podría tratar de entender esta situación hace un par de años con la ola que desataron ciertos artículos de The Guardian y Vox que no voy a linkear o su uso flojo por parte de grupos Neo Nazi, de Žižek, YouTubers y personajes varios que centraron su ciego discurso en figuras como Donald Trump, Peter Thiel o 4chaners armados y larpers de todo tipo. Pero, actualmente hasta la página de Wikipedia está lo bastante decente como para comprenderlo mejor, al menos un nivel básico -si ignoras todo el sensacionalismo-, y existen mucho más recursos en español como para andar evitando estas lecturas pobres. Parecieran haber pocas excusas.
De todas formas, intento ser comprensible. En parte es entendible que afloren estas visiones e inquietudes por la cantidad de ansiedades existentes en torno al inevitable colapso, al decaimiento planetario, la general inestabilidad societal y el aplanamiento digital-humano,llenísimo de factores de aleatoriedad (o que simplemente no sabemos como leer correctamente y se nos aparecen como tales) que se nos escapan con violencia y nos hacen parecer completamente desarmadas. Sentimos el cuerpo ensamblado a partir de inconsistencias y nutrido intermitentemente de microdosis de ruina. Pero el aceleracionismo no está buscando el sufrimiento, no se plantea maximizar las desgracias humanas, no busca el hundimiento colectivo ni la autodestrucción, como mucha gente ha querido pregonar. Coquetea con la catástrofe porque por necesidad debe mirarla (quizá no es posible que sea de otra forma), pero no ha sido quien la ha puesto ahí en un pedestal para observarla maravillada. Y de lleno, no busca (aunque si registra), solo se mueve siguiendo ciertos flujos que intentamos, con mayor o menos grado de éxito, leer. Hay quienes han buscado encadenar al aceleracionismo asociándole tal o cual plan ideológico solo para que les termine evadiendo mientras sus proyectos se derrumban patéticamente. Pero si bien el aceleracionismo trasciende la mera experiencia humana y su limitado punto de vista, no se desliga por completo de ella. La atraviesa interrumpiéndola. Se instala dentro suyo a través de la indiferencia.
Por otra, todo ese desastre que fue el hiper-racismo, NRx (que por más que se diga, ahora solo patalea mientras inútilmente trata de mantenerse con vida), además de otras ideas post-Nick Land, solo alimentó el morbo de quienes circundaban externamente las esferas relacionadas al aceleracionismo o las investigaciones filosóficas relacionadas a la tecnología, el tiempo y la inteligencia. Después de todo, cuando un discurso se instala y se propaga con tal fuerza y facilidad, es difícil hacerle el quite. No importa la verdad, nunca lo ha hecho (sabiendo que esto se aplica perfectamente a todo lo que he escrito y vaya a escribir), si no la pura capacidad de replicación. El error se repite hasta el infinito. Las lecturas de mala fe son poderosas. Se anda sin cuidado. Los qué o por qué del aceleracionismo no son tan relevantes como las ideas que me he creado de el y del lenguaje común que se ha generado en su contra como punto de identificación. El reduccionismo parece una salvación ante la agotadora y constante crisis capitalista y su fin que se anuncia a todo volumen solo para afirmar con mayor fuerza que no llegará, pues así mismo se fortalece, contrayéndose, expandiéndose, considerando y jugando con toda desviación que permite hacer creer libre dentro de unos límites cuidadosamente calculados, pero no menos llenos de horror, de una insalvable aura catastrófica que si se ve reflejada en el aceleracionismo es solo por su interés mismo en el Capital como entidad y no porque sea una teoría de los fines de todos los mundos (fanfarria cinemática económica). Pero tanto como la misma verdad, todo engaño tiene su precio. El lenguaje nunca es gratis.
Estas son algunas de las razones que han llevado a que el aceleracionismo se asocie con distintas vertientes de izquierdas (con el Capital como objeto) y derechas (con el Capital como sujeto), otras más ambiguas o posicionadas como neutras, con terroristas y teóricas, supremacistas y colectivistas, de manera coherentemente dispar. Pero el aceleracionismo no es prescriptivo, es descriptivo, por mucho que se le intente volcar en aquella dirección o en tantos otros vectores fallidos. Es una lectura de los flujos del tiempo y de la compresión/saturación. El aceleracionismo no cree en nada, son las personas en las que esta idea parásita se inserta quienes proyectan sus creencias a través de el. No confíen en mi palabra.
Por eso, una idea importante a la que hay que hacerle frente desde un inicio es a la del aceleracionismo como proyecto político. El aceleracionismo es un aparato de medición. Es una herramienta de análisis tal como el marxismo puede serlo. La aceleración es una herejía política, porque afirma que la única respuesta radical al capitalismo existe en la aceleración activa de sus tendencias desarraigantes, alienantes, decodificantes, abstrayentes, algo que sucede mucho más allá del plano de la praxis humana. No propone, lee (lo que puede ser mucho más interesante entendiendo la visión y la lectura en general como uno de los actos que intervienen de forma más potente en la formación el mundo). Es una teoría sobre el capital y como tal no es necesario que posea un plan político inherente (aunque la clientela lo exija desafiantemente). Vertientes como el aceleracionismo de izquierdas le utilizan para toda clase de proyectos como herramienta, pero eso no significa que el aceleracionismo en si sea uno. Es una pieza móvil que se acopla y desacopla según el caso, un artefacto a ser explorado que en si mismo es una exploración. Por algo han florecido visiones como las del aceleracionismo incondicional y el aceleracionismo zero, además del de izquierdas y de derechas, y otras miradas como el xenofeminismo o el cibernhilismo, a partir del terreno que mapeó, como campos de exploración y proyección dinámicos, vivos. Y aunque se haya repetido incansablemente (al igual que su contra), de ninguna forma aceleracionismo es igual a fascismo o nazismo, por mucho que exista gente empeñada en asociarles una y otra vez hasta el agotamiento. No tiene el más mínimo interés en ello (y quienes lo tengan a título personal harían bien en apartar sus berrinches). No es solo una locura de hombre blanco como se le ha querido pintar reiteradas veces en los púlpitos estériles de ciertos circuitos cerrados en algunas redes sociales, por algo han surgido desde sus entrañas propuestas como el aceleracionismo negro o el aceleracionismo de género, entre varias que pululan constante por la red. Todo ese cuento sobre el producir incansablemente tecnología de niveles cada vez más complejos en mayor cantidad a costa de todo no es más que un parloteo molesto sensacionalista que genera clicks con facilidad (y cuya realidad material tiene que ver con otros intereses). Después de todo, el enfoque en lo tecnológico tiene que ver más con el trazado de sus posibilidades, con la bifurcación y el replanteamiento, con el entendimiento multiescalar, de los grandes contextos interrelacionados, y no solo con los límites que le otorga la contingencia epocal.
Eso tenemos como punto de partida, pero la situación sigue difusa. Por ahí me robé una cita que decía: "Una gran mayoría de la gente que ha estado trabajando con la teoría de la aceleración duda en decir que significa X o Y precisamente porque el proceso mismo evade una definición; al igual que el capitalismo, se reconstruye y deconstruye a si misma continuamente". Esto puede que se aleje bastante de aclarar las cosas: "aceleracionismo no es esto, ¿y qué sí es? bueno, es mucho. ¡Bastante!" Variantes. (Re)Pliegue. Multiplicidad. Ya. ¿Entonces, con qué nos quedamos? Vibras, vectores, estética, proyecciones, intensidad, mareo. Síntomas. Incluso al intentar referirnos a algunos de los tantos autores que se le ha asociado, sean Guattari, Deleuze, Irigaray, Lyotard, Plant, no podemos más que errar. El teórico político Vicent Garton menciona que el aceleracionismo no es una lectura en específico de ningún autor, que su prominente deleuzianismo actual no es más que algo contingente, pero no estrictamente necesario, que es prescindible. "Sus contornos pueden ser igualmente derivados de otros pensadores si simplemente se sabe dónde mirar". Hay algo mucho más grande que una recolección de textos cuidadosamente curado, algo que escapa a una singularidad histórica perfectamente ubicada en el tiempo. Topología imposible. Por ello es que nadie pude ser verdaderamente aceleracionista, no se puede apuntar y designar, establecer monolíticamente, cristalizar. No es algo que se es como una identidad, por más que sea algo que nos ha hecho emerger tal como somos actualmente. De ahí cabe pensar: ¿cómo impactamos realmente el acontencer de la aceleración cómo para llamarnos tal cosa, "aceleracionistas"? Quizá ahí está la razón por la cual realmente todo el mundo lo es. Ahí va, una pa los vios.
---
D&G dicen en el Anti-Edipo que "nadie ha muerto de contradicciones" y que el capitalismo se alimenta de sus crisis y sus quiebres para el mejoramiento de su funcionamiento. A partir de su lectura, Xenogothic llama al capitalismo un "escape necesariamente fallido del feudalismo" y entiende el tan citado extracto de "acelerar el proceso" de D&G desde esa vereda, desde esa fuerza que permitió transitar de un pasaje a otro. Por lo tanto, no se trata de acelerar todo, porque sí, a tontas y a locas, sino que de "acelerar los procesos de desestratificación que el capitalismo obstruye". "El proceso no debe ser criticado. El proceso es la crítica", dijo Land, refiriéndose a la muerte del capital no como una profecía, sino que como "parte de una máquina que desmantela constantemente todo lo que contiene en su interior". La potencia que desvanece los restos de viejos imperios en el ciberespacio. El desarrollo de esta situación se despliega sin la necesidad de una participación activa de alguna fuerza distinta al capital mismo. La praxis es negada en este sentido, diluida en el proceso mismo. Reconsiderada a través de un cortocircuito.
En los escritos donde trata al aceleracionismo incondicional (U/Acc), XG habla de estas fuerzas y de nuestros campos de posibilidad ingresando en su acontecer. Desde ahí plantea preguntas sobre qué se puede hacer con la situación general actual, buscando comprender cuales son las herramientas con las que contamos, los recursos y habilidades de las que se disponen, intentando trazar mapas de acción para desplazarse de forma efectiva. Es leer las corrientes de la aceleración para así poder ingresar debidamente al proceso con todo el cuerpo. Un llamado a adentrarse en las aguas de este proceso, arrojándose a la marea. "Volverse inmanente con la aceleración que ya está ocurriendo en la profundidad de las cosas, impersonalmente, sin condición". Cómo dijo Deleuze en Lógica del sentido: "Volvernos dignas de lo que nos sucede y así querer a través de la voluntad y liberar el evento, volverse la descendencia de los eventos propios y de este modo renacer, tener un nacimiento más, y romper con el nacimiento carnal propio - volverse descendencia de los eventos propios y no las acciones propias, pues la acción es en si misma producida por la descendencia del evento".
El capital, emergido con un propósito-fin, acumula y niega la historia en su transcurso: establece una estructura rígida que no permite ir más allá de ella misma, creando un bucle en el tiempo en el que cíclicamente se nos atrapa, apuntadas en un eje del tempograma, un poliritmo estancado que, sin embargo, se estimula hasta llegar hasta un fin, un fin ya establecido en el mismo principio, acontecimiento plegado hacia-desde el inicio, un colapso hacia el futuro fijado no en un loop temporal, si no en un loop del tiempo mismo, en su catastrófico desarrollo lleno de tropiezos, con sus dinámicas desencadenadas hacia un escape, una catapulta hacia el exterior, repitiéndose constantemente, diferenciándose, apilando intensidad en su escalada cibernética exponencial. Combate de circuitos y retroalimentación. Bioharzard. Infección. De esta enfermedad ya hablaba Fisher en relación a la crisis financiera de 2008 cuando decía que ninguna persona o grupo de personas podía hacerla desaparecer y que, sin embargo, "con los seres humanos fuera, no existe la crisis financiera. En ese sentido, la economía es un asunto por completo de la conciencia humana, y aún así la humanidad no tiene poder para efectuarla". Y ahí la pregunta de la acción de nuevo. También de la voluntad. Descartar caminos, desechar lo inútil, discernir. ¿Pero qué si el capital es quien arrea nuestro deseo? ¿Cuál es el precio de la liberación? ¿Cómo se mueve la economía de la voluntad para producir posibilidad como plusvalía?
Antes de responder, cuidado. Se escuchan las voces que claman las soluciones. ¿Qué ha podido lograr el anti-capitalismo más allá de pequeñas caricias y autoestimulaciones a cuerpos frágiles? Sobre todo si lo entendemos como una necesidad propia del capitalismo para subsistir y mantenerse estable, descansando en la imposibilidad de la muerte a través de sus estridentes disonancias y fallos (estas pueden intensificar, o servir con insumos para el análisis, pero en ningún caso dar una especia de golpe mortal). No es a través de una diferencia que el peligro se asoma, sino desde si mismo: el capitalismo es su propio antagonista. E incluso los dichosos capitalistas no son más que marionetas secundarias en este acto performado sobre un escenario de madera podrida.
Este mundo pareciera estar condenado completamente, pero tenemos la suerte (o la maldición) de que no es el único mundo posible. Es necesaria una capacidad de imaginación y procesamiento mayor, una que se sobreponga incluso a un mundo que ya ha acabado efectivamente, que solo se perpetúa a si mismo de manera automática y agotada, como residuo zombie insistente. El mundo parece regresar a la nada yendo hacia adelante. El futuro llega desmantelando el pasado, acumulándose en reversa. Creo profundamente que esto es, y suelo repetirlo en conversaciones con amistades, un problema de imaginación. Pero no se trata de una imposibilidad. Y aún si se tratase de eso, no es razón para detenerse. Es una motivación más para romper con ese conservadurismo estético que nos aprisiona como desechos secundarios de algo enorme de lo cual, sin embargo, no dejamos de ser -al menos en estos momentos- parte esencial. El cyberpunk ha muerto hace tiempo. Que así se quede.
Cada decisión de la humanidad está construida sobre lógicas existentes en planos mayores, un mecanismo de deseo instalado por el capital. "La formas de cultura popular burguesa aparentemente pedestres son aquellas que albergan las cargas xenolibidinales más fuertes dentro de ese mecanismo". Ahí se aloja lo que la CCRU llamó las K-tactics (o tácticas K), "un conjunto de tácticas que empuña la acumulación tecnocapital en contra del tiempo cronológico". La batalla más grande se conjura en un plano mental. Boom. Solo falta desengañarnos, llegar a comprender que el deseo no puede ser monopolizado por nada ni nadie, y dejar ingresar la acción como un factor si es que se logra plantear dentro de un marco fuera de lo ya conocido. Acción como investigación. Agencia especulativa. Juguetear con todo aquello que se nos escapa. Difuminar los sentidos y las percepciones multi-plataforma del yo.
+++
Entonces, ¿qué le interesa al aceleracionismo? El escape, el afuera, el egreso. Hiperbórea. Isla Friendship. El movimiento. No en un sentido de querer regresar a un estado anterior, de romantizar algún tiempo perdido, de alejarse de la decadencia contemporánea -la cual representa perfectamente a nivel de vibras-, sino de asumir nuestra interiorización en las corrientes. No de apropiarse, sino de relacionarse efectivamente y afectivamente con la velocidad. Exaltamiento de la voluntad al mismo tiempo que una entrega total. Devoción y penitencia. Dinamismo descongelado. Y si las contradicciones entran en algún lugar, es ahí, en las propias contradicciones internas de un sujeto emergente y sus múltiples componentes aglutinados, pero divergentes. Intensidad desenfrenada. Porque estas no solo no llevan al fin (aunque la finitud sea un interés mayor debido a la estrecha relación que tiene con el tiempo y el capital), sino que todo lo contrario: revitalizan, potencian, movilizan; actualizan el pensamiento acorde al nivel de complejidades que enfrentamos. Son necesarias. "No tengo por qué estar de acuerdo con lo que pienso".
Como área de estudio y herramienta de análisis, el aceleracionismo es una máquina que calcula. Como fenómeno, es un suceso en relación al tiempo, tanto dentro como fuera, desde y a través de este.
"Eso es precisamente lo que U/Acc (aceleracionismo incondicional) es. De hecho, es un aceleracionismo dispuesto en los mismo términos de Fisher - 'acelerar los procesos de desestratificación que el capitalismo obstruye'. Es una complicidad con la tendencias autodestructivas del capitalismo, la exacerbación de nuestros deseos por lo nuevo -que el capitalismo alienta materialistamente- cortocircuitado hacia un nuevo sistema más allá de sí mismo. Porque ese es el truco, ¿cierto? El capitalismo ya contiene su propia caída. Probándose a si mismo con su propia redundancia es como se mantiene en forma. U/Acc reconoce esto y dice, '¿Qué podemos hacer por nosotras que lo aliente un poco más hacia el borde?' No podemos darle el golpe final, pero ciertamente podemos poner nuestro peso tras su propio momentum. Esto es lo que significa 'acelerar el proceso'".
La vida es movilizada por la fuerza de los eventos en los que discurre: lo que acontece no es la acción sino el contexto en que esta se enmarca, una encadenación de relaciones contingentes líquidas. Esto sucede con total indiferencia, de forma implacable y ajena a toda moral. Nuestros parámetros se muestran como lo inútil que son y es en ese fracaso donde la posibilidad de la vida resurge con mayor fuerza, con el ímpetu de aquello que ocurre fuera de si. Nos envuelve y nos construye de esa forma. Somos las hijas de Cristo y Jeanne-Claude, pero también de una bestia furry futanari hambrienta sacada de la cripta asquerosa de una página R34, y cambiaremos verdaderamente solo cuando las condiciones que constantemente nos ven nacer, una y otra vez, se desplacen en todas las direcciones ocultas por los discursos de aquellas entidades que faltan a la vida creyéndose no solo controladoras sino que absolutas creadoras de su destino. Esto no deja de ser cierto para toda persona, independiente de su posición en las escalas construidas por las sociedades humanas.
La vida es movilizada por la fuerza de los eventos en los que discurre: lo que acontece no es la acción sino el contexto en que esta se enmarca, una encadenación de relaciones contingentes líquidas. Esto sucede con total indiferencia, de forma implacable y ajena a toda moral. Nuestros parámetros se muestran como lo inútil que son y es en ese fracaso donde la posibilidad de la vida resurge con mayor fuerza, con el ímpetu de aquello que ocurre fuera de si. Nos envuelve y nos construye de esa forma. Somos las hijas de Cristo y Jeanne-Claude, pero también de una bestia furry futanari hambrienta sacada de la cripta asquerosa de una página R34, y cambiaremos verdaderamente solo cuando las condiciones que constantemente nos ven nacer, una y otra vez, se desplacen en todas las direcciones ocultas por los discursos de aquellas entidades que faltan a la vida creyéndose no solo controladoras sino que absolutas creadoras de su destino. Esto no deja de ser cierto para toda persona, independiente de su posición en las escalas construidas por las sociedades humanas.
Si parece que nos interesa más la poética que la política es porque la imagen, la estética y, por sobre todo, las vibras, son configuradoras por excelencia de la realidad material. Porque la producción de nuevas formas de subjetividad, de nuevos tipos de sujetos, es una necesidad. Por algo Bataille decía que el misticismo, la poética y el eroticismo no son el opuesto de la filosofía, sino que su base. ¿Qué somos capaces de ofrecer? ¿Qué miserias le entregamos al fuego para verle arder por un tiempo más y qué, por sobre todas las cosas, nos parece tan precioso que después de arder un buen tiempo somos capaces de rescatar con nuestras manos desnudas de ahí? Lo impersonal está desarraigado y por ello su posibilidades son aún mayores. Se ve afectado y reacciona desparramándose en el mundo: acontece como un chorreo, casi como un descuido, pero su asunto no es aquel flujo que visibiliza, sino que aquello que le ha llevado hasta el. Por ello es que la preocupación principal del aceleracionismo es La Cosa que lo arrojó cruelmente al mundo. Por ello las únicas armas posibles son todas aquellas que nos permitan tantear un terreno que probablemente jamás podamos entender. De ahí que Alex Williams diga en algún momento que lo necesario es entender "al capitalismo en si mismo fuera de cualquier correlación con el ser humano" y que Vicent Garton hablase de lo conceptualmente intolerable de la agencia humana como guía y medida del mundo, y sobre como "precisamente en contra de esta visión es que el aceleracionismo se define a si mismo como antihuman(ista) y ofrecer en contra de la pregunta fundamental de la praxis la "antipraxis".

Comentarios
Publicar un comentario