Texhnolyze: discursos sobre transhumanismo y la voluntad de la tecnología

"If there's anything you want, anything at all... Come to me, I'll be your guardian angel" - Juno Reactor, Guardian Angel.

El escritor y creador de escenarios Chiaki J. Konaka siempre ha estado interesado por la tecnología y los aspectos psicológicos profundos de nuestra relación con ella. Internet y lo digital se hacen presente en su trabajo en Digimon Tamers (2001) y Lain (1998), donde se juega tanto con la inmaterialidad, como con la trascendencia y mutación de la materia, mientras que distintas visiones del futuro se manifiestan en lo que realizó para Armitage III (1995) y Bubblegum Crisis Tokyo 2040 (1998), entre otras. Varias de estas también cruzan el tema de la corporalidad, la existencia, el ser y el transhumanismo, como es caso particular Malice@Doll (2001). Una de sus obras un poco menos celebradas es Texhnolyze (2003), centrada particularmente en el punto de la expansión y modificación, el cuerpo como un aparato a ser manipulado, incluso transaccionado, dispuesto a total escrutinio en  un mercado abierto.

La historia de esta animación, producida por el estudio Madhouse, transcurre en una sociedad subterránea poblada por la casta de una generación desterrada, con aires de decadencia y sequedad; llena, poblada, pero desértica a la vez, contrastante entre un silencio inquietante y una constante guerrilla explosiva, lo que genera una atmósfera quebradiza. Ichise, nuestro protagonista, vive ahí. El se desempeña como luchador, pero pierde una pierna y un brazo luego de una trifulca. Al ser encontrado por una doctora, Eriko Kaneda, es tomado como conejillo de indias para el siguiente paso en la evolución de la texhnolyzación. Texhnolyze son unas prótesis robóticas que mejoran el rendimiento y potencian las capacidades humanas a través de su estudio, buscando cruzar barreras con cada actualización, generando una nueva forma de ser en el mundo y estableciendo una biomecánica: el cuerpo como tecnología.

A través de esto, Ichise termina formando parte de Organ, una organización que tiene algún tipo de control sobre la ciudad, Lux, lo que les lleva a participar en una continua lucha de poder, punto sobre el cual la trama se va desenvolviendo lentamente.

En un inicio, la serie tiene un ambiente bastante contemplativo y onírico, con una ligera carga simbólica, que contrasta con escenas agresivas y de ritmo agitado (las cuales empiezan a tomar más presencia a medida que avanza el tiempo). Existe una constante dualidad entre una calma inmersiva y una permanente tensión sin resolver. Esto se puede extrapolar a la incomodidad que habita la ciudad, con sectores opositores a la texhnolyzación, o a la misma gente con modificaciones sintiéndose en ese lugar incómodo, extraño y ajeno respecto a sus cuerpos, lo cual se nos transmite a través del espacio que transitan.

Después de su operación, la cual fue forzado a aceptar, Ichise batalla para acostumbrarse a sus nuevas sensibilidades y percepciones. Se nos presenta un universo con las herramientas para el inicio de un proyecto transhumano importante, pero con una deficiencia en su inserción a nivel sociocultural y personal, bastante incierta, cosa que podemos ver bien a través de la mirada del protagonista.

Aún así, hay quienes lo tienen totalmente asimilado. “Estos no son reemplazos para mis piernas, son mis piernas” , dice Onishi, el cabecilla de Organ, respecto a sus miembros que fueron texhnolyzados cuando era un niño. A pesar de que hay grupos organizados que están en contra de estas modificaciones y creen en una pureza de cuerpo y de carne, también existe quienes aceptan estos cambios plenamente, tanto como algo normal como una oportunidad para un crecimiento sin precedentes. Estas prótesis no solo emulan extremidades o distintos miembros, también pueden ir más allá, expandiendo las habilidades y posibilidades consideradas naturales, poniendo en cuestión cual es el verdadero estado normal del cuerpo, su punto uno (generado después del cero), y qué sería lo que define el ser humano y donde entra la carne en esa definición. Lo curioso es que la dicotomía entre terapia, la modificación o suplantación de un miembro dañado o perdido por razones de salud, y perfeccionamiento, la búsqueda de nuevos terrenos que pueda recorrer el cuerpo y la mejora en personas consideradas saludables, en cuanto a estas prótesis parece ser nula. Texnholyze se establece en un punto medio, como si solo sirviese a si mismo, indiferente de donde se inserte. Texnholyze tiene su propia voluntad y lo que le importa es realizarla.

En el transcurso de los capítulos se va presentando el choque de las intenciones de las distintas agrupaciones, sus líderes, miembros y la gente externa que se ve involucrada, todas buscando posicionarse por encima de las demás, teniendo como zona de disputa el Texnholyze. Tal es el estado de la humanidad misma en una lucha por preservarse, por resistir y mantenerse, aferrándose como puede a las ideas de progreso que van construyendo y apilando. El anime representa aquí una idea del progreso como forma de supervivencia y de superación, como una vía de escape. La vieja carne está obsoleta y debe ser desechada. Esto llega a tal punto que Kano, parte de los Class -una ilustre cuasi alcurnia, linaje de quienes originalmente desterraron a los habitantes que formaron Lux-, crea a los Shapes. Estos son cuerpos texnholyzados casi en su totalidad, salvo por la cabeza, la cual está conectada a un soporte vital externo, y se plantean como el siguiente paso para la evolución, donde la humanidad por fin dejaría de lado sus “maneras violentas de ser” (un esencialismo sobre el que no vale mucho la pena hablar). El deseo humano es carcomido cada vez más por la voluntad de la texnholyzación, volviendo difusa su separación.

Las ideas de trascendencia y superación están constantemente presentes, inútilmente batallando, como si cada personaje estuviese consciente de un fin inminente el cual debe evitar. Este actuar en base a lo inminente se relaciona a lo profético presente en el personaje de Ran, la joven capaz de presagiar el futuro, y el culto que le rodea. Aquí cabe contrastar lo profético, lo destinado a pasar, con la tecnología, la idea del futuro generada en el presente de esta narración, y la creencia manifiesta en el planteamiento de que todos los males del cuerpo pueden ser superados a través de las prótesis, simplemente integrándolas, sumando y sumando, sin pensar bien en los efectos de estas alteraciones y el como deberían ser insertadas y procesadas (o si la agencia humana terminará teniendo algún grado de importancia en el proceso completo). Kano falla finalmente gracias a su ciega confianza, a su ilusoria tecnoprofecía no cumplida y su ingenuidad al pensar que tenía algún grado de control superior sobre el proceso -para más detalle, mejor ver los 22 capítulos de la serie-.

En el aire quedan dudas sobre el inicio de este proceso de tecnificación del cuerpo y el como este sería llevado a cabo completamente. No se sabe mucho sobre los requerimientos para acceder a este cambio ni que grado de privilegio se requiere para adquirirlo, el camino a la especulación queda abierto. Quizá es que en realidad de lo mismo. La situación transhumana que presenta este anime pareciese ser más un limbo, un punto no establecido en un mapa desgastado de un futuro poco probable, un proyecto con un desarrollo enturbiado, tambaleante, pero que proyecta las ansiedades de una presente aceleración y el coqueteo con otras corporalidades, el deseo por ser un otro, o por que lo que se considera ajeno deje de serlo. Aunque su final es bastante desalentador y hacen pensar en la agotada frase de Land: nothing human makes it out of the near-future.

Texhnolyze es como un vago ensueño sobre otras posibilidades en un presente que se siente estancado. Un tanteo sobre el campo del cuerpo y que tanto podemos avanzar en el sin poner en juego conceptos como el de ser humano (situación fuerte en contraposición con el creciente antihumanismo que presagia el coro de la singularidad tecnocapital). Aunque su visión general podría parecer un poco desactualizada (han pasado unos 17 años desde su estreno) o poco interesante en retrospectiva (Malice@Doll, dos años más vieja, se atreve más con el tópico), ciertamente pone en bandeja ideas que pareciesen perseguirnos a día de hoy y es bueno revisitar a través de diversos medios.

Este texto fue escrito hace aproximadamente un año. Fue rescatado y actualizado de forma rápida.

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