Helen Hester - Xenofeminismo: Tecnologías de género y políticas de reproducción
La editorial argentina Caja Negra se ha convertido rápidamente en una de mis favoritas. Desde los textos musicales de David Toop, Simon Reynolds y David Stubbs hasta los filosóficos de Byung-Chul Han, pasando por varios textos de cine, arte, poética, y ese punto intermedio que es Mark Fisher, presentan una variedad de posicionamientos críticos e incisivos para refrescar el análisis de la vida contemporánea. Entre ellos, destaca el libro editado el año pasado Xenofeminismo: Tecnologías de género y políticas de reproducción de Helen Hester, el cual deriva del manifiesto realizado por el colectivo Laboria Cuboniks, del que es parte. El libro está incluido dentro de la colección Futuros Próximos, el cual busca recopilar crítica cultural maleable, siempre en construcción, con miras a entender el camino que recorremos.
Hester se desempeña como Profesora Asociada de Medios y Comunicaciones y se centra en trabajos relacionadas con la tecnología, el futuro, el trabajo y las políticas reproductivas. En este texto, aborda como la tecnología y la sociedad funcionan en simbiosis y constante retroalimentación, definiéndose y construyéndose mutuamente, y como esto se relaciona con la naturaleza, el concepto de lo natural, y su falsa inmutabilidad. También, aborda el como se construye el futuro o la idea de este y como se puede replantear esta idea fijada, de un futuro que ya va a ser. Cierra planteando conceptos sobre el control del cuerpo, el autoconocimiento, y la expansión a través de la tecnología. Todo en contexto de un capitalismo contra el que hay que tomar una posición de ataque y no una defensiva, como es normal en ciertas comunidades que se crean en lógica contraria a la máquina del capital. Es de ahí donde se posiciona el xenofeminismo.
Como mencioné, uno de los antecedentes de este libro, que bebe de infinitas fuentes y autores, desde Nina Power hasta Donna Haraway, es el llamado Manifiesto Xenofeminista de Laboria Cuboniks (el cual está disponible en español en su web). El manifiesto aboga por un repensamiento del futuro, por entender la incidencia de la tecnología en nuestro día a día y como hay que pensar un nuevo feminismo desde ahí, entendiendo que no hay una forma natural de ser para la tecnología. Plantea que todo está disponible para ser modificado y mutado, atravesando toda posibilidad y horizonte. Nada es sagrado. Ese futuro y su tecnología puede ser tomado por las manos propias. Busca que lo racional deje de adjudicarse a lo masculino y lo abre como campo de cultivo para una construcción feminista.
"Las oportunidades radicales conseguidas a partir de desarrollar (y alienar) formas de mediación tecnológicas no deberían seguir siendo aprovechadas para el interés exclusivo del capital, el cual, por su diseño, solo beneficia a unos pocos".
Desde ahí construye Helen su propia interpretación, ya que el texto, del cual participó, fue escrito de manera colectiva, entendiendo que ella solo propone una ramificación y unas posibilidades específicas de lo que es y puede llegar a ser el xenofeminismo, un concepto y una realidad en constante movimiento y desarrollo.
El proyecto xenofeminista no busca rechazar la tecnología, la ciencia o la razón, sino que busca tomar todo esto y adaptarlo al contexto feminista y la construcción de futuros posibles, todo desde una mirada crítica, siempre adaptando y reproponiendo los elementos que se toman. Se plantea esto entendiendo que las tecnologías no nacen desde una neutralidad y se crean en un contexto específico, sin ser necesariamente beneficiosas, pero siempre abarcando nuevas posibilidades de uso. También, entendiendo que el avance tecnológico se construye dentro de una máquina voraz, implacable, bajo condiciones de trabajo alienantes y efectos nocivos para países tercermundistas.
Otro punto vital es la consideración del género. Se habla del genero y su abolición de una forma cuidadosa, entendiendo el como esta idea puede ser complicada para gente trans. Lo que propone, ante la idea de que la eliminación de la diferencia y la noción de género puede causar un desastre, es una pluralidad de géneros, una eliminación de "las restricciones que pesan sobre las identidades de género". La idea es avanzar hacia un punto en que las nociones heterosexuales del género puedan ser modificadas, en la que no haya un género base en donde lo masculino es lo neutro y las "ideas de género" sean asociado a lo femenino. No es un ampliamiento de opciones, es un florecimiento desenfrenado. Como todo en el xenofeminismo, algo en permanente autoevaluación y evolución, algo que, además, se construye de forma interseccional. De otra forma no puede ser.
El segundo capítulo se centra en ideas de futuro creadas a partir de un imaginario heterosexual, blanco y cis, donde se proyecta la imagen del "Niño" como un abstracto
que representa una imagen de la familia tradicional, con adultos que existen y trabajan en pos de ello. Aquí se busca repensar estos conceptos, pasando por nuevas formas de relación y construcción de grupos humanos, e incluso más allá, pensando en una genealogía multiespecie.
El libro cierra con un capítulo sobre tecnología y el cuerpo, sobre ideas de control, libertad y liberación, autoconocimiento, autoayuda, experimentación y el Hazlo Tu Mismx. Viaja hacia los movimientos feministas de los 60 y la segunda ola, buscando qué se puede aprender y rescatar de ese lugar, usando como ejemplos tecnologías primitivas como el espéculo y el Del-Em, además de la propagación de pensamientos y las redes que se creaban a partir de esto, en donde distintos postulados se iban reinterpretando, criticando y adaptando a distintos contextos.
Se nos presenta el xenofeminismo como un software de código abierto, listo a ser manipulado y posicionado como herramienta en distintos contextos, considerando distintas experiencias. Algo que podemos tomar y adaptar fácilmente, según nuestras necesidades y nuestra comunidad, como un diálogo que no deja de hablarse.
"¿Cómo nos volvemos portadores de este nuevo mundo? ¿Cómo construimos un mejor parásito semiótico - uno que excite los deseos que queremos desear, que orqueste no una orgía autofágica de indignidad y furia, sino una emancipatoria y egalitaria comunidad apuntalada por nuevas formas de solidaridad no-egoísta y auto-maestría colectiva?"
Edit 15.06.2020:
[1] Se pude leer acá un análisis posterior del Manifiesto Xenofeminista por parte de Lucca Fraser, una de las integrantes de Laboria Cuboniks: https://feralmachin.es/posts/reflections_on_xf.md
[2] Es bueno tener en consideración, igualmente, este texto de Alexandra Chace: https://distort.jp/xf-immanence/
Hester se desempeña como Profesora Asociada de Medios y Comunicaciones y se centra en trabajos relacionadas con la tecnología, el futuro, el trabajo y las políticas reproductivas. En este texto, aborda como la tecnología y la sociedad funcionan en simbiosis y constante retroalimentación, definiéndose y construyéndose mutuamente, y como esto se relaciona con la naturaleza, el concepto de lo natural, y su falsa inmutabilidad. También, aborda el como se construye el futuro o la idea de este y como se puede replantear esta idea fijada, de un futuro que ya va a ser. Cierra planteando conceptos sobre el control del cuerpo, el autoconocimiento, y la expansión a través de la tecnología. Todo en contexto de un capitalismo contra el que hay que tomar una posición de ataque y no una defensiva, como es normal en ciertas comunidades que se crean en lógica contraria a la máquina del capital. Es de ahí donde se posiciona el xenofeminismo.
Como mencioné, uno de los antecedentes de este libro, que bebe de infinitas fuentes y autores, desde Nina Power hasta Donna Haraway, es el llamado Manifiesto Xenofeminista de Laboria Cuboniks (el cual está disponible en español en su web). El manifiesto aboga por un repensamiento del futuro, por entender la incidencia de la tecnología en nuestro día a día y como hay que pensar un nuevo feminismo desde ahí, entendiendo que no hay una forma natural de ser para la tecnología. Plantea que todo está disponible para ser modificado y mutado, atravesando toda posibilidad y horizonte. Nada es sagrado. Ese futuro y su tecnología puede ser tomado por las manos propias. Busca que lo racional deje de adjudicarse a lo masculino y lo abre como campo de cultivo para una construcción feminista.
"Las oportunidades radicales conseguidas a partir de desarrollar (y alienar) formas de mediación tecnológicas no deberían seguir siendo aprovechadas para el interés exclusivo del capital, el cual, por su diseño, solo beneficia a unos pocos".
Desde ahí construye Helen su propia interpretación, ya que el texto, del cual participó, fue escrito de manera colectiva, entendiendo que ella solo propone una ramificación y unas posibilidades específicas de lo que es y puede llegar a ser el xenofeminismo, un concepto y una realidad en constante movimiento y desarrollo.
El proyecto xenofeminista no busca rechazar la tecnología, la ciencia o la razón, sino que busca tomar todo esto y adaptarlo al contexto feminista y la construcción de futuros posibles, todo desde una mirada crítica, siempre adaptando y reproponiendo los elementos que se toman. Se plantea esto entendiendo que las tecnologías no nacen desde una neutralidad y se crean en un contexto específico, sin ser necesariamente beneficiosas, pero siempre abarcando nuevas posibilidades de uso. También, entendiendo que el avance tecnológico se construye dentro de una máquina voraz, implacable, bajo condiciones de trabajo alienantes y efectos nocivos para países tercermundistas.
Otro punto vital es la consideración del género. Se habla del genero y su abolición de una forma cuidadosa, entendiendo el como esta idea puede ser complicada para gente trans. Lo que propone, ante la idea de que la eliminación de la diferencia y la noción de género puede causar un desastre, es una pluralidad de géneros, una eliminación de "las restricciones que pesan sobre las identidades de género". La idea es avanzar hacia un punto en que las nociones heterosexuales del género puedan ser modificadas, en la que no haya un género base en donde lo masculino es lo neutro y las "ideas de género" sean asociado a lo femenino. No es un ampliamiento de opciones, es un florecimiento desenfrenado. Como todo en el xenofeminismo, algo en permanente autoevaluación y evolución, algo que, además, se construye de forma interseccional. De otra forma no puede ser.
El segundo capítulo se centra en ideas de futuro creadas a partir de un imaginario heterosexual, blanco y cis, donde se proyecta la imagen del "Niño" como un abstracto
que representa una imagen de la familia tradicional, con adultos que existen y trabajan en pos de ello. Aquí se busca repensar estos conceptos, pasando por nuevas formas de relación y construcción de grupos humanos, e incluso más allá, pensando en una genealogía multiespecie.
El libro cierra con un capítulo sobre tecnología y el cuerpo, sobre ideas de control, libertad y liberación, autoconocimiento, autoayuda, experimentación y el Hazlo Tu Mismx. Viaja hacia los movimientos feministas de los 60 y la segunda ola, buscando qué se puede aprender y rescatar de ese lugar, usando como ejemplos tecnologías primitivas como el espéculo y el Del-Em, además de la propagación de pensamientos y las redes que se creaban a partir de esto, en donde distintos postulados se iban reinterpretando, criticando y adaptando a distintos contextos.
Se nos presenta el xenofeminismo como un software de código abierto, listo a ser manipulado y posicionado como herramienta en distintos contextos, considerando distintas experiencias. Algo que podemos tomar y adaptar fácilmente, según nuestras necesidades y nuestra comunidad, como un diálogo que no deja de hablarse.
"¿Cómo nos volvemos portadores de este nuevo mundo? ¿Cómo construimos un mejor parásito semiótico - uno que excite los deseos que queremos desear, que orqueste no una orgía autofágica de indignidad y furia, sino una emancipatoria y egalitaria comunidad apuntalada por nuevas formas de solidaridad no-egoísta y auto-maestría colectiva?"
Edit 15.06.2020:
[1] Se pude leer acá un análisis posterior del Manifiesto Xenofeminista por parte de Lucca Fraser, una de las integrantes de Laboria Cuboniks: https://feralmachin.es/posts/reflections_on_xf.md
[2] Es bueno tener en consideración, igualmente, este texto de Alexandra Chace: https://distort.jp/xf-immanence/

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